Ley de Economía Digital impulsa el pago electrónico y convierte la trazabilidad en activo de confianza empresarial

La norma, vigente desde el 5 de noviembre, promueve tarjetas, transferencias y códigos QR. En ese contexto, las empresas que pueden demostrar el origen, el destino y el control de cada peso, como Broxel, ganan una ventaja medible.

CIUDAD DE MÉXICO, 6 de noviembre de 2026 /PRNewswire/ -- El Gobierno federal publicó el 4 de noviembre en el Diario Oficial de la Federación la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, que entró en vigor al día siguiente. La norma busca reducir la brecha entre la infraestructura de pagos disponible, como SPEI, CoDi y DiMo, y su uso cotidiano. Para las empresas, el cambio plantea una pregunta de fondo: quién puede demostrar con evidencia cómo se mueve cada peso.

La ley reconoce la CURP Digital y el Expediente Digital Ciudadano para contratar servicios financieros a distancia, y faculta a Banxico y a la CNBV para exigir que las terminales punto de venta acepten también pagos con QR. La Secretaría de Hacienda cuenta con 15 días hábiles para determinar los sectores en los que el pago digital podrá ser la única forma de pago. La norma no elimina el efectivo de manera general ni inmediata, y no prevé un régimen sancionador propio, por lo que su alcance dependerá de la regulación secundaria.

Más pagos digitales, más huella verificable

La ley no obliga por sí misma a rastrear el gasto corporativo. Sin embargo, cada operación que migra del efectivo a un medio digital deja un registro de monto, origen, destino y momento. Para consejos de administración, auditores y reguladores, ese registro deja de ser un subproducto operativo y se convierte en evidencia.

La escala ya es considerable. Durante 2025 se realizaron más de 6 mil millones de operaciones vía SPEI, según datos del subgobernador de Banxico. Bien gestionada, cada una respalda a la empresa; mal gestionada, la expone. El Cost of a Data Breach Report 2025 de IBM ubica en 5.56 millones de dólares el costo promedio de una brecha en el sector financiero.

Tres pilares frente al nuevo entorno

En ese contexto, Broxel plantea que la confianza descansa en tres elementos. El primero es la trazabilidad de punta a punta: tarjetas con límites por categoría, alertas en tiempo real, conciliación automática y correspondencia con el CFDI, que permiten pasar del gasto reportado al gasto comprobado y se traducen en cierres contables más rápidos y auditorías con evidencia completa.

El segundo es la seguridad demostrable. Broxel cuenta con PCI-DSS V4.0.1, ISO/IEC 27001, ISO/IEC 27701, ISO 22301, ISO 9001 e ISO 37001, que cubren seguridad de la información, privacidad, continuidad, calidad y antisoborno, y exigen procesos documentados, equipos capacitados y auditorías periódicas.

El tercero es el cumplimiento regulatorio. Broxel opera con licencias SOFIPO, SOFOM e IFPE en México, además de una licencia de transmisor de dinero en Estados Unidos. Para una empresa que elige proveedor de pagos, la supervisión y la certificación son criterios de riesgo, no detalles técnicos.

De la eficiencia a la ventaja competitiva

Broxel alcanzó 30 millones de usuarios en septiembre de 2026. A mayor volumen de datos, mayor responsabilidad de protegerlos y de convertirlos en información útil para decidir. Las empresas que integran trazabilidad, seguridad y cumplimiento responden con mayor rapidez a una auditoría, negocian mejor con proveedores y reducen su exposición al fraude.

Con la nueva ley en marcha, la pregunta para 2027 no será quién gasta más, sino quién puede demostrar cómo se dispersan los recursos. En la economía digital, la confianza no se declara: se audita, se certifica y se rastrea.

Broxel

 

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FUENTE Broxel